A
principios de los años ochenta, en Chiapas
cobra fuerza un movimiento cultural impulsado por
hombres y mujeres mayas y zoques. Concientes de
la necesidad de reivindicar y valorar su identidad
e idiosincrasia van conquistando espacios de participación
y expresión para convertirse en sujetos de
su propia cultura y definir el rumbo que ésta
debiera tomar.
Dicho movimiento cultural e intelectual da origen
a varias demandas, voces diversas que se propagan
en diferentes espacios.
Una de ellas se hace pertinaz y constante, reclama
la creación de una instancia de atención
cultural a los pueblos indios de Chiapas. Esta justa
exigencia fue expuesta y defendida por representantes
mayas y zoques en los Diálogos de San Andrés
Larráinzar, específicamente en la
Mesa 1: Derechos y Cultura Indígena.
Los
esfuerzos de la lucha constante obtienen su retribución
el 16 de febrero de 1996, fecha en que se firman los
primeros acuerdos de paz entre los representantes
del EZLN y el Gobierno Federal y Estatal. En dicho
documento, en su apartado de Acciones y medidas para
Chiapas, compromisos y propuestas conjuntas de los
Gobiernos del Estado y Federal y EZLN, en la sección
de Educación y cultura se estipula: «el
Gobierno del Estado de Chiapas creará en el
corto plazo, un Centro Estatal de Lenguas, Arte y
Literatura Indígenas». Diez meses después,
el 11 de diciembre de 1996; se crea el Consejo Estatal
para la Cultura y Las Artes (CONECULTA) de cuya estructura
forma parte el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura
Indígenas (CELALI).
Este
inicia su camino el 19 de julio de 1997 bajo la planeación
y dirección de personal indígena, característica
que lo convierte en el único centro, pionero,
de la república mexicana.
Desde
entonces sistematiza, coordina, dirige y ejecuta acciones
de promoción y desarrollo cultural de los pueblos
indígenas para coadyuvar en la construcción
de un diálogo entre todas las culturas.